Los desposeídos -la "gran bestia" del mundo- pueden provocar trastornos
y deben ser controlados en aras de lo que en la jerga técnica se denomina
"estabilidad", lo que significa subordinación a los dictámenes de los
amos. (Noam Chomsky)




“…Entonces el segundo payaso grande, que era sin lugar a dudas el más cómico, se acercó a la baranda que limitaba la pista, y Carlos lo vio junto a él, tan cerca que pudo distinguir la boca cansada del hombre bajo la risa pintada y fija del payaso. Por un instante el pobre diablo vio aquella carita
asombrada y le sonrió, de modo imperceptible, con sus labios verdaderos. Pero los otros tres habían concluido y el payaso más cómico se unió a los demás en los porrazos y saltos finales, y todos aplaudieron, aun la madre de Carlos…”
(Fragmento de “Esa Boca”, 1955. Mario Benedetti.)


martes, 16 de septiembre de 2008

Quieren tumbar al indio


"…tal vez podrán tumbar al indio,
pero jamás van a tumbar al pueblo"
(Evo Morales)

por: Raúl H. Contreras Román


Al indio lo tumban por ser indio, por ser campesino, por ser minero.
Al indio, por ser indio, por ser nada; le usurparon sus tierras de indio, sus tierras de nadie.
Al indio, por ser indio, lo tumbaron y le despojaron hasta de las tierras que cubren las tumbas de sus tumbados.
Algunos, que salvaron la carne de la tumba, escaparon a las ciudades.
El indio sin tierra, en tierra de blanco, sin blancos; se hacía cholo, se hacia colla.
El indio, campesino y minero, se hacía obrero.
El indio, por ser obrero, sólo tenía cuerpo para trabajar y ser tumbado por explotación o por bala.
El obrero, por ser indio, cargaba su destino de tumba en los hombros.
El obrero, por ser obrero, tenía el deber de alimentar a los blancos y a los blanqueados que le tumbaban.
El indio, campesino, minero, obrero; por ser pueblo, se hizo movimiento, se hizo lucha, se hizo historia.
El indio, por ser lucha, ser hizo clase.
La clase de los siempre tumbados, imaginó otro futuro que el de la tumba.
El indio que se tornó lucha, se hizo país y quiso refundar el país que los tumbadores de indios, soñaban sin indios. Ellos, que aprendieron desde antiguo a tumbar cuerpos, hoy quieren, como de costumbre, tumbar al indio.
El indio, campesino, minero, obrero; por ser clase, por ser futuro, se rebela y se enfrenta a los tumbadores.
El indio, por ser país, enseña a los que quieren tumbar al indio, que el indio no es cuerpo, que al indio no se le tumba ¡carajo!... porque el indio hoy es pueblo.
Fotografía, Fernanda Silva
http://www.flickr.com/photos/mfsfoto

lunes, 15 de septiembre de 2008

ALERTA EN MEHUIN

Intensos son los días y noches para los defensores del mar en territorio Lafkenche, siendo hoy Domingo 14 de Septiembre, a las 23:30hrs, bogan mar adentro miembros del comité de defensa del mar tras la segunda embarcación de sicarios enviados por CELCO, para tomar las muestras de evaluación de impacto ambiental que necesita dicha empresa, para construir sobre cualquier margen el ducto de desechos tóxicos de celulosa al mar en la bahía.

CELCO ES MAFIA, CELCO ES CORRUPCIÓN, CELCO OMITE LA LEY DE BASE DEL MEDIO AMBIENTE, CELCO DIVIDE, CELCO COMPRA VIDAS Y TRABAJA EN ESCRITORIO LA FUTURA DESTRUCCIÓN DEL TERRITORIO LAFKENCHE.

¡¡¡CELCO CONTAMINA Y EL ESTADO PATROCINA!!!




sábado, 13 de septiembre de 2008

Desequilibrios estructurales del capitalismo actual


por: Emir Sader


La actual crisis económica y financiera internacional se inscribe en el marco de un largo ciclo de recesión, del cual el capitalismo no ha logrado salir, desde su inicio a mediados de los años setenta del siglo pasado. Sin esa inserción, es difícil la comprensión del carácter de esta crisis, de las consecuencias que puede producir y del escenario que debe surgir después de ella.

Los ciclos y las crisis

El capitalismo vive, por la propia naturaleza de su proceso de reproducción, articulado por ciclos, cortos y largos. Estos conjugan los ciclos cortos, en una perspectiva expansiva, si la curva de las subidas y los descensos de las oscilaciones cortas apuntan para arriba; recesiva si apuntan para abajo, de acuerdo a la teoría del economista ruso Kondratieff, retomada teórica e históricamente por Ernst Mandel.

En la segunda post-guerra, el capitalismo vivió su "edad de oro", según Eric Hobsbawn, en que coincidieron virtuosamente la mayor expansión concomitante de las grandes economías capitalistas - los Estados Unidos, Alemania, Japón - , el llamado "campo socialista", dirigido por la Unión Soviética, y las economías periféricas, como México, Argentina, Brasil, con sus procesos de industrialización dependiente. La economía capitalista no dejó de presentar sus ciclos cortos de crisis, pero en cada nuevo ciclo se retomaba la expansión y empujaba la economía a niveles cada vez más altos.

Fue un largo ciclo expansivo comandado por las grandes corporaciones internacionales de carácter industrial y comercial, apoyadas por un sistema financiero en expansión y por grandes transformaciones en la producción agrícola. Un modelo hegemónico regulador - o keynesiano o de bienestar, como quieran llamarlo - incentivaba las inversiones productivas, tendía a fortalecer la demanda de consumo interno, promovía el fortalecimiento de los estados nacionales y la protección de sus economías.

Las crisis, como es típico en el capitalismo, expresaban procesos de superproducción o de subconsumo - como quieran llamarlos-, reflejando el desequilibrio estructural de ese sistema entre su - ya reconocida por Marx en el Manifiesto Comunista - enorme capacidad de expansión de las fuerzas productivas, pero que se confrontaba constantemente con su incapacidad para distribuir la renta en la misma medida de aquella expansión.

En su fase final, el largo ciclo expansivo de la segunda pos-guerra vio ese excedente, resultado acumulado del desfase entre producción y consumo convertido en capital financiero - los llamados eurodólares, que fue aprovechado por países como Brasil, para reciclar su modelo económico diversificando su dependencia externa y favoreciendo la reanudación de la expansión económica interna, incluso antes del final del largo ciclo expansivo. Este factor - el golpe militar fue en el ciclo expansivo - diferenció el escenario económico brasilero de los demás países de la región, donde las dictaduras coincidieron con la recesión, por haberse dado durante el largo ciclo recesivo del capitalismo internacional.

¿Qué características tuvo el final de ese ciclo y el comienzo del nuevo, de carácter recesivo? Habiendo triunfado el diagnóstico de que el estancamiento económico se debía al exceso de regulaciones, el nuevo modelo se centró en la desregulación, por lo que las privatizaciones, las aperturas para el mercado externo, las políticas de "flexibilización laboral" y de ajuste fiscal, fueron sus expresiones más claras.

Dos consecuencias importantes deben ser recordadas aquí, para comprender el carácter de la crisis actual y sus efectos en los países de América Latina. La primera de ellas, el gigantesco proceso de transferencia masiva de capital del sector productivo hacia el especulativo, que la desregulación promovió a escala nacional e internacional. Libre de trabas, el capital migró masivamente para el sector financiero y en particular para el sector especulativo, donde obtuvo muchos más beneficios, con mucha mayor liquidez y menos o ningún tributo para circular.

Se configuró así, la hegemonía del capital financiero bajo la forma de capital especulativo, haciendo que más del 90% de los movimientos económicos se dieran, no en la esfera de la producción o del comercio de bienes, sino en la compra y venta de papeles, en las Bolsas de Valores o de papeles de las deudas públicas de los gobiernos.

Se promovió la refinanciación de las economías, lo que significa, en primer lugar, la refinanciación de los Estados, cuyo primer y mayor compromiso pasa a ser el pago de las deudas, es decir, la reserva de recursos mediante el llamado "superávit primario" y la transferencia masiva y sistemática de los recursos del sector productivo para el capital financiero. Grandes grupos económicos con un banco o institución financiera a la cabeza, acostumbran a ganar más en inversiones financieras que en aquellas que dieron origen a las empresas que los componen. Gran cantidad de pequeñas y medianas empresas, entraron en procesos de endeudamiento, de los cuales no consiguieron salir. Otras, así como los consumidores, no se atrevieron a pedir préstamos, por el temor a endeudarse con altas tasas de interés.

El capital financiero pasó a ser la sangre que corre por las economías de los países, definiendo el metabolismo que las preside. Un capital que tiene en la volatilidad, en la extrema liquidez, un elemento esencial, inherente, que le permite moverse rápidamente para donde puede tener mayores ventajas y, al mismo tiempo le atribuye un gran poder de presión, frente a las economías débiles que dependen estructuralmente de él.

Las crisis en la fase neoliberal

De estas características resulta el carácter centralmente financiero de las crisis en el período neoliberal, como se evidenció en la crisis mexicana, asiática, rusa, brasilera y argentina, entre otras. El sector financiero canalizó para sí los excedentes de capital, producto del desfase estructural entre producción y consumo, agudizada en la fase actual del capitalismo, en que el aumento de la productividad y la creatividad tecnológica siguieron profundizándose al mismo tiempo que se dieron procesos de concentración de renta entre las clases sociales, entre países y regiones del mundo.

El poder devastador de estas crisis y el potencial de contagio se revelaron de la misma dimensión del tamaño de la apertura de las economías al mercado internacional y al peso que el capital financiero pasó a desempeñar en escala nacional y mundial. México siguió sufriendo los efectos de la crisis de 1994 durante muchos años. Lo mismo ocurrió con los países del sudeste asiático. En Brasil, la crisis de 1999 significó el pasaje a años de recesión, que sólo recientemente fueron superados. En Argentina la crisis tuvo consecuencias devastadoras desde el punto de vista económico, financiero, político y social.

Son crisis que se desatan a partir del eslabón más frágil, más sensible, del proceso de reproducción - el sector financiero -, pero que rápidamente se propagan por el resto de la economía, por el papel central que este sector pasó a tener y por los aspectos psicológicos en los que se basa. No por casualidad el segundo libro de Francis Fukuyama se llama "Confianza", para indicar cómo las expectativas, positivas o negativas, asumen fuerza material en el juego especulativo.

América Latina fue así, víctima privilegiada de estas crisis, que no por casualidad alcanzaron justamente a sus tres economías más fuertes, que habían sido exhibidas como modelos - la mexicana, brasilera y argentina. En los tres casos la crisis tomó la forma de ataque especulativo, de crisis financiera, que se extiende para el conjunto de la economía. Los capitales especulativos se valen del peso desestabilizador que tienen en la economía, para hacer valer esa posición, presionando con una salida brusca y masiva de capitales, acciones gubernamentales o simplemente el juego del mercado, lucrando enormemente con esas operaciones.

Las crisis anteriores tenían como escenarios países de la periferia, con efectos que intensificaron la tendencia al debilitamiento de los países globalizados y la intensificación de la concentración de la renta y del poder de los países globalizadores.

Incluso la crisis en Rusia podría ser caracterizada como la de una economía transformada en periférica, especialmente a mediados de la década de 1990. La excepción fue el ataque del megaespeculador George Soros a la libra esterlina inglesa, pero terminó siendo un caso puntual, lo que no modifica la norma general de las crisis en la periferia.

En su conjunto, como crisis neoliberales, provocaron demandas de medicina neoliberal: más apertura de las economías - como sucedió fuertemente en los países del sudeste asiático - mayores préstamos del FMI y las correspondientes Cartas de Intención, con un incremento de los ajustes fiscales. La economía mexicana recibió un préstamo gigante de los Estados Unidos en el momento de la crisis de 1994, inclusive porque coincidía con el momento en que se firmaba el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y el surgimiento de la rebelión de los zapatistas en Chiapas. Como compromiso, México usó esos recursos para pagar los préstamos de los bancos norteamericanos y siguió profundizando el modelo neoliberal.

El gobierno brasilero de Fernando Enrique Cardoso, frente a la crisis de 1999, elevó la tasa de interés al 49% y firmó la tercera Carta de Intención con el FMI, cuyas consecuencias extendieron la recesión por varios años. En la Argentina, la crisis provocada por la explosión del modelo de paridad peso/dólar, produjo la mayor regresión económica y social que el país conoció en toda su historia. El gobierno de Fernando de la Rúa trató de mantener el modelo heredado de Carlos Menem y con esto cayó a los pocos meses de asumir su mandato presidencial.

La crisis actual y sus consecuencias

La anterior crisis de la economía norteamericana se dio en el año 2000, cuando se desvanecía la ilusión de que la "nueva economía" permitiría que el capitalismo no sufriese más sus crisis cíclicas, ya sea porque la informática le permitiría preverlas y así evitarlas, ya sea porque nuevas demandas como las de las computadoras, generarían, de la misma forma que en el caso de los automóviles, el lanzamiento anual de nuevos modelos, que extenderían cada vez más la demanda. En aquel momento, el papel de los mercados norteamericanos en el mundo, seguía siendo determinante, transfiriendo los efectos de su recesión para la economía mundial.

Esta vez la crisis norteamericana se produce en un escenario internacional que ha cambiado. La continua expansión de los países emergentes - entre ellos principalmente China e India, pero también los países de América Latina, que mantienen constante el ritmo de crecimiento, en particular Brasil y Argentina – amortigua la disminución de la demanda de los Estados Unidos y, por primera vez, la recesión de la economía norteamericana no tiene efectos directos y devastadores sobre la economía mundial.

Pero, como esta crisis se ve agravada con el aumento de los precios de los productos agrícolas y la continua crisis del petróleo, se constituye en verdad en una triple crisis: sus efectos son más profundos y extensos que una simple crisis cíclica de la economía norteamericana. Son afectadas no solo las exportaciones para los Estados Unidos, sino también los importadores de energía y productos agrícolas, que en mayor o menor proporción afecta a todos los países en el mundo.

Sin embargo, al igual que cualquier fenómeno de un sistema caracterizado por la extrema desigualdad de la riqueza y del poder entre regiones y países y dentro de cada país, los efectos de las crisis no se distribuyen por igual entre todos. Hay ganadores y perdedores, verdugos y víctimas.

Como la crisis está en pleno desarrollo, sus alcances no pueden ser evaluados en toda su plenitud, se dan pugnas para ver quien consigue sacar ventaja, quien trata de perder menos, por lo que aún no es posible evaluar con precisión los daños en toda su extensión y quien los asumirá. Es verdad que el mundo cambiará a partir de esta crisis, inclusive porque toca tres puntos nodales de las relaciones económicas y del poder actual: dinero, energía y alimentos. Sin embargo, las estructuras de poder, de producción y de distribución de la riqueza reinante, garantizan resultados muy diferentes para las distintas regiones y países como consecuencia de las crisis.

En la combinación del aumento de los precios del petróleo, de los productos agrícolas y la disminución de la demanda de los Estados Unidos y de Europa, los países más pobres, que son la gran mayoría del África, Asia y América Latina, perderán claramente, con fuertes presiones recesivas, déficit en la balanza comercial y el aumento del endeudamiento. Los países exportadores de petróleo y de productos agrícolas con alzas más significativas, tendrán sus situaciones atenuadas, pero las presiones inflacionarias no perdonan a ningún país, y con ellas, las políticas recesivas vuelven a imponerse.

En América Latina, los efectos son más pesados y directos para los países que siguen dependiendo en mayor medida del comercio con los Estados Unidos: México, América Central y el Caribe en primer lugar. En segundo lugar, los países con pautas exportadoras menos valorizadas o aquellos que hubiesen tenido su ciclo de expansión económica excesivamente centrado en las exportaciones, especialmente las economías más abiertas, entre ellas las que tienen tratados de libre comercio con los Estados Unidos, como Chile , Perú, además de los ya mencionados México, Costa Rica y otros países centroamericanos y caribeños. Deben ser relativamente menos afectados los países con pautas exportadoras más diversificadas – ya sea en los productos, ya sea en los mercados - como Brasil, en parte Argentina, y los que participan en los procesos de integración regional – ya sea en el Mercosur o en el Alba. Para estos, las crisis son una oportunidad especial para acelerar e intensificar los procesos de integración, del comercio, así como los planos financieros y energéticos.

Ya sea por la combinación de las crisis, ya sea porque afecta profundamente a los Estados Unidos, en el momento en que, por primera vez, su peso en la economía mundial disminuye, el mundo y América Latina en particular, tendrán fisonomías distintas, ya sea acelerando transformaciones que ya están en marcha, o dando inicio nuevas dinámicas, pasadas las crisis – cuya duración y profundidades, aún no pueden ser medidas con precisión.

Bolivia no está sola: Chávez expulsa al embajador estadounidense

En Bolivia no hay caos: hay presente y futuro popular


por: Tejido de Comunicación ACIN


En Bolivia no hay caos. No hay guerra civil. No hay ingobernabilidad. Estas son distorsiones intencionalmente fabricadas por los medios comerciales externos al país con un propósito estratégico: crear el caos mediático y la ingobernabilidad de propaganda para justificar una intervención externa.


En Bolivia si hay una minoría débil, derrotada en procesos electorales, abiertamente racista, que grita en las calles de Santa Cruz: "Hitler mató judíos porque no conocía a los Kollas". En Bolivia hay un Gobierno que tiene derecho de aplastar esta sublevación ilegítima y criminal, pero que ha decidido no hacerlo para dar ejemplo de tranquilidad y fortaleza. En Bolivia han asesinado inocentes de manera perversa para crear una imagen de fuerza que no tienen. Pero ante todo, en Bolivia hay una fuerza popular madura y enorme que contiene su ira para no aplastar con odio a quienes odian. El pueblo de Bolivia está a punto de estallar!


En este contexto, hay que entender que la solidaridad debe ser madura y estratégica. Bolivia es su pueblo. Necesita la serena solidaridad de la verdad. Que se sepa que una minoría débil y perversa siembra caos en unas regiones, en unas ciudades, en unos barrios y NADA MAS! El país está siendo gobernado por Evo Morales y tiene la fuerza inmensa de un pueblo maduro.


Estados Unidos, en abierta complicidad con élites terratenientes que han demostrado su más absoluto desprecio por la vida y la dignidad de los pueblos del Continente y de Bolivia, que conspira de manera cotidiana y normal en todo el mundo y en toda América Latina, es responsable de esta estrategia mediática y del fomento de las élites racistas. Digno y serio el gesto de expulsar a Goldberg, embajador experto en generar guerras civiles como lo hizo en Yugoslavia, fomentando el odio de Serbios y Croatas. En Bolivia también apoya Croatas y guerras civiles. Branco Marinkovic, el terrateniente líder de la derecha racista, apenas se baja del avión proveniente de EEUU, inicia el levantamiento.


Hay que respaldar a Bolivia, es decir, a su pueblo, a su Gobierno. No permitir que la imagen de caos se convierta en verdad. Impedir que la ingobernabilidad fabricada sea la excusa para intervenir. Movilizar la solidaridad con el pueblo Boliviano que sacó a Goni, que estableció la agenda de Octubre, que respalda a Evo y permitirle su derecho de ser autónoma y tomar sus propias decisiones y que NADIE desde afuera decida por Bolivia. La mejor solidaridad es apoyar a que la verdad salga desde dentro contrastando la mentira del golpe mediático y apoyar la fuerza Gobierno-Pueblos dentro de Bolivia que es presente y será futuro.


Tejido de Comunicación para la Verdad y la Vida - ACINSantander de Quilichao, septiembre 12 de 2008

lunes, 8 de septiembre de 2008

Conmemoración del 11 de sep en la UCT

Programa 10 de Septiembre


12:30-14:00 Proyección de cortos documentales. Sala B 105.
Corto Movilización Estudiantes UCT 2008, 3’.
Documental sobre la Agencia Nacionanl de Inteligencia (ANI).
Subverso.
Conflicto Mehuin.
El Consumismo.
La política de Energía.
La matanza de la escuela Sta. Maria.
Represión a los trabajadores portuarios.

14:15-15:00 Acto Central (en el monolito recordatorio)
Homenaje a Víctor Oliva y Omar Venturelli

15:30-16:50 Sala H 202
Estadio Nacional (Dir. Carmen Luz Parot)
Más de 12 mil prisioneros políticos fueron detenidos allí sin cargos ni procesos luego del violento golpe militar contra el gobierno socialista de Salvador Allende, acaecido el 11 de septiembre de 1973.
Al menos siete mil personas fueron torturadas allí impunemente.
Este documental, realizado 30 años después, es la primera investigación periodística que entrega una cronología exacta de estos hechos. El trabajo reconstruye, a través de numerosos testimonios de prisioneros, periodistas, militares, enfermeras, etc., la historia de esos días acercándose desde sus aspectos más cotidianos.
Se trata también de un exhaustivo trabajo de recopilación de material de archivo logrado gracias a la cooperación internacional y el apoyo de organismos culturales

19:00-21:20 sala B 105
"War on Democracy" (Guerra en democracia).
John Pilger (director) sugiere que, más allá de llevar la democracia a todo el mundo, como siempre proclama el Gobierno de los EE.UU, en realidad éste está haciendo todo lo posible para obstaculizar su avance. John Pilger realiza entrevistas exclusivas con oficiales del gobierno americanos, incluyendo agentes que revelan por primera vez como la CIA ha desplegado y está desplegando su guerra particular en Latino América. Pilger argumenta que la verdadera democracia popular se encuentra más bien entre los países más pobres de Latino América, cuyos movimientos y avances son ignorados por los medios.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Dasaparecidos

(Fotografía: Puente Bulnes de Fernanda Silva http://www.flickr.com/photos/mfsfoto/)
Desaparecidos
Mario Benedetti


Están en algún sitio / concertados
desconcertados / sordos
buscándose / buscándonos
bloqueados por los signos y las dudas
contemplando las verjas de las plazas
los timbres de las puertas / las viejas azoteas
ordenando sus sueños sus olvidos
quizá convalecientes de su muerte privada

nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no
si son pancartas o temblores
sobrevivientes o responsos

ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen

cuando empezaron a desaparecer
hace tres cinco siete ceremonias
a desaparecer como sin sangre
como sin rostro y sin motivo
vieron por la ventana de su ausencia
lo que quedaba atrás / ese andamiaje
de abrazos cielo y humo

cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

El Socialismo, ¿medicina o enfermedad?


por: Jorge L. Rojas D´Onofrio

Es usual que en el debate ideológico entre el socialismo y el capitalismo, los defensores de este último recurran al argumento del "fracaso histórico del socialismo" así como al de la "riqueza producto del capitalismo".
Para sostener estos argumentos destacan el estado de empobrecimiento o subdesarrollo de los países que decidieron intentar el socialismo, en contraste con la riqueza y avanzado desarrollo de los países capitalistas. Cuba, por ser el caso más cercano, por tratarse de un país latinoamericano, es el ejemplo "perfecto" para reafirmar este argumento. Pero también se incluyen a otros países que se proclaman repúblicas socialistas o que alguna vez lo hicieron, como Corea del Norte, Vietnam, Laos, Camboya, Angola, Zimbabwe, Rusia, Ucrania, Rumania. El caso de China es obviado, por tratarse de un país que supuestamente ha abandonado el modelo socialista por el capitalista. En contraste Estados Unidos es presentado como el país que, gracias al capitalismo, ha conseguido el mayor desarrollo y un enriquecimiento sin parangón.
Es cierto que los países que han intentado el socialismo pueden ser calificados en muchos casos de países "pobres" al menos desde el punto de vista económico. Sin embargo el argumento es muy simplista por el hecho de confundir causas con consecuencias. ¿Es el socialismo, o el hecho de intentar el socialismo, la causa de la pobreza de estas naciones? ¿Estos países eran acaso ricos antes de intentar el socialismo, y se empobrecieron posteriormente? Y si así fue ¿puede responsabilizarse al socialismo de este empobrecimiento?
Imaginemos que un ser extra-terrestre visitara nuestro planeta para estudiar el comportamiento de los seres terrícolas. En algún momento se daría cuenta de que algunos humanos caen enfermos, de gripe algunos, de malaria otros, y así de SIDA, cólera, sarampión, dengue. Notaría también los síntomas de las enfermedades: la fiebre, la tos, hemorragias, manchas en la piel, protuberancias. Registraría las consecuencias de estas enfermedades, como el debilitamiento del cuerpo humano, las restricciones en sus actividades habituales, el dolor, y a veces, la muerte.
Nuestro ser alienígena también notaría que los humanos en estado de enfermedad tienen cierto comportamiento diferente al del resto. Se percataría del cambio en su alimentación, la ingesta de ciertas sustancias en forma de jarabes, pastillas, la aplicación de inyecciones, el reposo. Una observación superficial podría hacerle creer a este visitante que los medicamentos son los causantes de la enfermedad, ya que, como sabemos, muchos enfermos toman medicamentos. Si un observador se percata de que una primera persona está enferma y toma medicamentos, posteriormente se da cuenta de que una segunda persona enferma toma medicamentos; después de una tercera, una cuarta y otras observaciones similares, es comprensible que concluya que las medicinas son las causantes de la enfermedad.
Este es un error bastante frecuente cuando se hacen correlaciones de hechos. Si existe una relación entre dos hechos, en el sentido de que cuando se registra uno de ellos también se registra el otro, entonces existen varias explicaciones posibles. La casualidad es la primera explicación, que deberíamos descartar cuando el número de coincidencias es muy elevado. La otra explicación es que el primer hecho es el causante del segundo. También es posible que el segundo hecho sea el causante del primero. Otra posibilidad es que un tercer hecho, que no hemos tomado en cuenta, sea el causante tanto del primer como del segundo hecho. Normalmente podemos descartar un hecho como causa cuando sabemos el orden en el que ocurrieron los acontecimientos. Una causa siempre ocurre antes que su consecuencia.
En el caso de la medicina y la enfermedad, una buena observación nos revelaría que primero ocurrieron ciertos síntomas, quizás leves, y que a partir de éstos el enfermo decidió utilizar el medicamento. Es posible que síntomas posteriores hagan pensar que el medicamento los indujo, cuando en realidad los atenuó. Entonces una buena observación revelaría que ciertas personas con la misma enfermedad no tomaron los medicamentos y tuvieron síntomas aún peores.
Siguiendo la misma lógica podemos poner a prueba el argumento que relaciona al socialismo con la pobreza. Primero constatamos que, ciertamente, muchos países que intentan o intentaron el socialismo son países pobres y subdesarrollados. ¿Todos lo son o lo fueron? No. La Alemania del Este no podría decirse que era un país pobre o subdesarrollado. No puede hablarse de subdesarrollo en el caso de la Unión Soviética; era una superpotencia mundial, con una tecnología que rivalizaba con la tecnología estadounidense. Pero muchos países que lo intentan o lo intentaron sí eran muy pobres y subdesarrollados, países como Angola, como Vietnam, como Corea, países como nuestra Venezuela, nuestra Bolivia, nuestro Ecuador, nuestra Cuba. Y cuando decimos pobres nos referimos a la pobreza de su gente, ya que los recursos que estos países poseen son muchas veces enormes, pero son controlados por minorías. Para culpar al socialismo por esta pobreza deberíamos determinar si en realidad estos países eran menos pobres, o más ricos, antes de intentar el socialismo. Comprobamos que o nunca o rara vez es el caso. Todos los países donde han surgido revoluciones socialistas, han sido países donde la población se encontraba desde antes en condiciones económicas y sociales pésimas. La Inglaterra de los socialistas utópicos era un país que producía abundantes manufacturas a base de la miseria y del trabajo semi-esclavo de numerosos obreros. El París arrasado por la Guerra Franco-Prusiana dio lugar a la singular y efímera experiencia de la Comuna de Paris. La Rusia devastada por la Primera Guerra Mundial produjo la experiencia de los Soviets y la conformación del primer Estado autodenominado socialista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La China y el Vietnam devastados por la Segunda Guerra Mundial y colonizados por diversas potencias extranjeras dieron lugar a sendas revoluciones socialistas. La Revolución Cubana, la Revolución Sandinista, La Revolución Angoleña, así como la Revolución Bolivariana, son el resultado lógico (dialéctico dirán algunos) de la pobreza, la respuesta de los pueblos a condiciones de vida deplorables. Es fácil comprobar en muchos de estos casos que las condiciones de vida de las personas mejoraron con respecto a las condiciones de vida anteriores a estas revoluciones. Las millones de personas alfabetizadas, que se benefician de sistemas de salud y educación gratuitos, así como de políticas de pleno empleo son los grandes beneficiarios de las revoluciones socialistas del pasado y del presente. Sin embargo no podemos decir que absolutamente todas las personas resultaron beneficiadas por estas revoluciones, no podemos decir que no se hicieron grandes sacrificios para lograr esas mejoras. Los detractores del socialismo pueden recordarnos las numerosas muertes producto de los conflictos que surgen junto a las revoluciones. ¿Pero estas muertes pueden imputársele al socialismo? ¿Es el socialismo responsable de la masacre contra los defensores de la Comuna de París? ¿Es el socialismo responsable de la invasión alemana a Rusia, de los bombardeos estadounidenses sobre Vietnam, de la invasión Sudafricana a Angola? ¿Es el socialismo responsable del bloqueo a Cuba, del sabotaje petrolero que destrozó la economía venezolana? La razón nos dice que los responsables son otros. No se puede culpar al socialismo por las atrocidades de la reacción, como tampoco podemos culpar a la libertad por las atrocidades de quienes pretender mantener la esclavitud y el yugo.
Tampoco podemos culpar al socialismo, sistema económico donde la sociedad controla los medios de producción, por los errores o crímenes de quienes se proclaman o proclamaron socialistas; de quienes a nombre de la sociedad, utilizaron los medios de producción para sus intereses particulares. Culpar al socialismo por las purgas de Stalin, por las atrocidades de Pol Pot, por el holocausto de los Nacional Socialistas, es como culpar al cristianismo por el genocidio de los colonizadores españoles en América y por las persecuciones de la inquisición en Europa, es como culpar a la libertad por la atroz guerra de Irak, es como defender la esclavitud basándose en la venganza desmedida de un esclavo en contra de la familia de un esclavista.
El tema de la riqueza producto del capitalismo es bastante ambiguo. No pocos defensores del capitalismo nos hacen notar la riqueza y el bienestar de las grandes ciudades de los países capitalistas. Nueva York, Hong Kong, Londres, París, Madrid, Amsterdam son mostrados como ejemplos "evidentes" de bienestar y riqueza. El problema es que se olvidan de que el mundo capitalista no se restringe a Suiza y a Canadá, a Mónaco y a Miami. El mundo capitalista incluye también a una India, a un Haití, a una Etiopía, a una Uganda, a una Kenia, a una Indonesia, a un Brasil, a una Venezuela, a una Colombia, a una Bolivia, a una Guatemala, incluye a un Petare y a un Antímano, a una Cité Soleil, a una favela Rocinha, una Cidade de Deus y un Alagados. La mayoría de los pobres de este planeta se cuentan entre los habitantes del mundo capitalista. No puede ser que se utilice el bienestar de una minoría para mostrar las bondades de un sistema, obviando por completo a la gran mayoría. De igual manera podríamos hablar de las bondades del sistema esclavista del Imperio Romano mostrando la riqueza de una Roma y obviando la esclavitud de los gladiadores que hicieron famoso a Espartaco. Igualmente podríamos hablar maravillas del sistema colonial que impusieron las potencias europeas en América si sólo nos fijáramos en los maravillosos palacios y jardines de los reyes, obviando la explotación de millones de indígenas, negros y mestizos en nuestro continente subyugado. Un análisis que sólo toma en cuenta determinadas realidades del sistema capitalista, como el caso de un país rico, sin tomar en cuenta las realidades implícitas de este sistema, como la pobreza de los países pobres, donde las transnacionales del país rico explotan materia prima y seres humanos, es un análisis falaz. Comparar en la actualidad la riqueza de Cuba con la de Estados Unidos para defender al capitalismo es equivalente a comparar en el siglo XIX la riqueza del Imperio Español con la del Haití de Petión para defender la esclavitud y la colonización.
El socialismo es la medicina para un mundo que padece la enfermedad de la desigualdad y de la injusticia.


www.rebelion.org

jueves, 4 de septiembre de 2008

Acto político-cultural conmemoración en Temuco


La perplejidad de la élite señorial en Bolivia


por: Ximena Soruco Sologuren

(Bolpress)


Contra quienes argumentaban que el referéndum revocatorio no cambiaría en nada la situación del país, ni el "empate" ni la "polarización" de las dos Bolivia, hoy es posible analizar una consecuencia fundamental (que se lee el 10 de agosto pero se va formando anteriormente): la subjetividad de la élite señorial boliviana ha sido profundamente abatida.
La subjetividad de los actores políticos es central para el análisis de su voluntad de poder, su proyecto, sus estrategias y posibilidad de alianzas. Esta subjetividad no se mide en términos numéricos, aunque de hecho las cantidades sociales (cuantificadas en las votaciones) pueden repercutir en esta subjetividad nunca la contienen plenamente.

La subjetividad de un actor político es su manera de colocarse en el mundo, de verlo, de verse a sí mismo y a sus aliados y oponentes, es su manera de verse desde el pasado y hacia el futuro. Es su constitución profunda, lo que es y puede ser en un momento determinado.

La perplejidad es la confusión ante un mundo que antes era mío en el sentido de familiar, de manejable, de coherente porque había un marco de sentido común con los adversarios políticos, aún en la pugna. Incluso la guerra implica algún acuerdo presupuesto, no dicho, sobre los métodos que se emplea, qué significa la victoria, la derrota, sobre la forma en que se ven los contendientes. La estrategia política también implica una base de calculabilidad mínima, las fichas de un tablero se mueven de acuerdo a un cálculo de anticipación de las jugadas del oponente, mi estrategia es un adelantarme a la estrategia de mi oponente, para impedírsela, para desconcertarlo y ganar terreno de su confusión.

La perplejidad ante ese mundo que se me desmorona, o más bien ante el Yo que se desmorona por este mundo ahora sentido como ajeno, como desconocido, oscila entre la paralización y la violencia errática, que también sería una forma de paralización en cuanto acciones disparatadas sin posibilidad de definir un rumbo, una estrategia porque ya no hay calculabilidad, porque se ha perdido el marco de sentido común con el mundo.

La élite en Bolivia ha tenido y tiene como fundamento de su subjetividad el señorialismo, el convencimiento de que es señor (criollo, burócrata, patrón) en un mundo de indios que le debe subordinación, seguimiento paternal, respeto. En el peor de los casos, el señor esperará que el indio al que ha dominado quiera vengarse, quiera ser señor a su vez, que lo aceche y se rebele porque en lo profundo de su ser indio quiere ser señor. Esta "envidia del siervo al patrón", este "querer ser patrón" es parte de la calculabilidad política del patrón: la expectativa de que el otro actúe como uno mismo actuaría, en un mundo que comparten patrón y siervo. Si el patrón está dispuesto a usar las armas, la violencia y la muerte para defender su posición en el mundo, el patrón está seguro que el siervo rebelado va a hacer lo mismo, porque ese es el mundo que su dominación ha construido. No hay patrón sin algún tipo de reconocimiento del pongo.

Pero, cuando el pongo, el indígena, el colonizador no responde acatando la obediencia del patrón, su cacicazgo político, y peor, no actúa como el patrón actuaría, buscando ser como él, llega la perplejidad. ¿Qué ha pasado cuando mi ser señor ya no tiene sentido, cuando el señorialismo ha perdido el poder de significar, de estratificar, de legitimar el mundo? ¿Qué ha pasado cuando se está perdiendo no solamente mi fuente de dominación, mi posición como señor, sino el fundamento de esta relación de dominación, la relación señor/indio? Sin esta referencia que constituye mi relación primordial con el mundo, mi subjetividad se desmorona, no atino a articular nada más que violencia desnuda, pánico, envejecimiento y derrota.

En la perplejidad se necesita buscar certezas, y como no se puede hacerlo ya del mundo, aparecen las certezas de uno mismo, lo que se es en lo profundo. La élite hoy grita que lo único que tiene -y que defenderá hasta la muerte- es la tierra porque simboliza la hacienda, la relación con el indígena, el control político del poblado a látigo y pistola. También grita su odio al otro, al indio, porque no lo obedece más, porque ya no le tiene miedo; pero sobre todo porque no quiere ser como él, porque al no querer ser como él ha desquiciado su mundo, lo ha destruido.